La nostalgia me recuerda todos los días que el ayer fue perfecto, y que tengo que trabajar para que lo que venga hacia adelante sea mucho mejor.
La nostalgia me conversa, y no me deja dormir, ni estudiar, ni concentrarme en salir y disfrutar. Me mantiene a su lado, quizás teme que pase por sobre ella..
La nostalgia me consuela sobre las veces que erré, pero me pide que no cometa más errores.
La nostalgia está en mi vida, como siempre... pero más presente que nunca.
Necesito sólo un beso que la obligue a dar un paso al lado en mi vida...
uno de esos besos de los que ella misma me habla.
Pero no uno nostálgico sin tocarnos.
Un beso improvisado en la calle, un beso inseguro en la puerta de la casa, un beso nervioso en la oscuridad, un beso con ganas en el cine, un beso enamorado en la orilla del río, un beso de hasta siempre en la subida de un bus.
Mfer*
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