
Hoy vengo a escribir, no escribí ayer porque fue un mal día, y no me gustan las palabras que uno se inventa cuando está enojado... o al menos, no me gusta traspasar ese enojo a mi entorno. En todo caso, hoy vengo a hablar de ayer pero con la visión de hoy, con unas horas de sueño encima y un capítulo más de "Diario de una profesional" en la memoria, lo que me hace felíz.
Quiero plantear tres problemas básicos que me ocurrieron ayer: la mala disposición de una enfermera, la desorganización de un encargo para taller y los prejuecios sobre ciertos hechos por parte de mis compañeros... nada es tan grave después de todo, pero ayer, llegue a sentir como si todo conspiraba en mi contra...
Primero me tocó, como es habitual, ir a hacer exámenes de sangre para poder sacar mi revisión técnica (como dicen en la consulta de mi ginecólogo); me levanté tarde y en veinte minutos hice lo que generalmente hago en una hora y veinte, llegue al laboratorio y se me había quedado la orden, volví luego y me tocó la peor enfermera: me retó por tener muchas horas de ayuno, contestaba como que fuera todopoderosa y me dolió como nunca su pinchazo en el brazo.. que por cierto, fue en cualquier brazo, como ella lo expuso... pregunto.... ¿por qué el paciente tiene que aguantar ese tipo de actitudes, sobre todo en un lugar y de una profesional que se supone que debe hacerte sentir bien? hmmm... definitivamente me hizo dar cuenta de su enojo por tener que trabajar en el primer turno del lunes en la mañana, y me sembró el bichito del mal día; es muy molesta esa situación, de partida, aparte de el brazo adolorido por que me apretó con cero delicadeza, me dejó gruñendo por la vida y con la definitiva necesidad de algo dulce para calmar mis ganas.
Segundo, cuando llegue a la universidad me encontré con que tenía que conversar una situación, a mi parecer injusta, referida a una actitud por parte de los profes, tuve unas horas de respiro, hasta que llego el momento de la corrección y discutí con mi profesora, al final siempre es culpa del alumno, aunque sea evidente la falta de organización al momento de explicar las cosas cuando se debe; y lamentablemente no hay mucho que hacer al respecto, al final, en cierto modo, se transformó en frustración.
Una vez que dejé pasar esa situación el problema empezó con mis compañeros y su afán de no conversar bien las cosas y siempre estar a la defensiva, es cómico, porque ellos podrían decir lo mismo de mi, ya que también les conteste defendiéndome... pero el tema es que hay veces que uno colapsa y solo quiere un segundo de paz..
La nube desapareció tipo siete de la tarde, cuando salí de la universidad y me fui caminando a mi casa... al fin almorzar y acostarme a descansar.
Es impresionante como cada actitud influye en la vida de las personas que te rodean, es como un dar es dar, o una especie de 'efecto mariposa' que te cambia la vida, una cadena de hechos que te hacen reaccionar de tal o cual manera, y parece que a mi me hizo mal. Pero se aprende, se aprende a no ser esa enfermera malas pulgas, a no ser injusto o culpar cuando uno tienen tanta responsabilidad como el otro, a conversar ante todo y a no estar dispuesto a pelear siempre...
No se, aunque las personas piensen lo que sea de mi porque tiendo a hacerme respetar y no dejo que me pasen a llevar, yo quiero dar un buen día para que los demás den buenos días... y si me envenenan otra vez, entonces ya se que es lo que tengo que hacer... siesta, música y película.
Mfer**
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